La toxina botulínica, más conocida por el nombre de una de sus marcas comerciales, BOTOX, tiene como principal objetivo el relajar la musculatura de expresión de la cara. Ésta musculatura es la responsable de las arrugas que con los años van apareciendo en la cara debido a sus movimientos repetidos.

La toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum que se emplea no solo en estética, sino también en otros procesos médicos como las distonías o la hiperhidrosis. A las dosis empleadas en estéticas, muy pequeñas, hacen que este procedimiento sea muy seguro.

 

especialista dermatólogo

  Dr. Antonio Tejera 

Dermatólogo

especialista dermatólogo

Dra. Patricia Contreras

 Dermatóloga